El estigma social de los tatuajes

Puesto que un tatuaje es un medio de expresión y arte muchas personas sienten gran inclinación a tomar la decisión de plasmar alguno de estos diseños en su piel así que se preparan con gran empeño para elegir el diseño y tolerar la incomodidad de la sesión. Sin embargo lo que algunas veces suele pasarse por alto es lo referente a la ausencia de aceptación de estos emblemas en el ambiente laboral, pues las cifras indican que aquellos candidatos que llevan tatuajes son los que menos se tienen en cuenta dentro de un proceso de selección.

Es de esta manera que el prejuicio contra los tatuajes se evidencia y se convierte en una callada presión social que si bien de forma directa no señala, si es motivo de que exista una marcada discriminación laboral entre quienes optan por llevar tinta en su piel.

El problema de los tatuajes en el trabajo

Aunque no debería de ser, se sabe por ejemplo que en algunas ciudades de Japón para aspirar a ser un trabajador público la persona no debe llevar tatuajes, asimismo en la ciudad del Vaticano algunas veces también se ha encontrado que las personas que los tienen se les niega el acceso a determinados sitios.

Se sabe por ejemplo que los empleos que son netamente formales prefieren no incluir en sus equipos de trabajo a personas con tatuajes, mientras que aquellos oficios informales y que incluso precisan algo de carácter si contratan sin ningún reparo a quienes le dieron el si a esta posibilidad.

 

 

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