Lo que esconde el corazón de un deportista.

Sabemos que el deporte disminuye la frecuencia cardiaca y mejora la circulación coronaria que, hecho en su justa medida, reduce la manera de presentar factores de riesgo cardiovascular como son la diabetes, hipertensión y obesidad y a su vez, reduce el índice de la mortalidad, no solo cardiovascular sino también por cáncer.

Además, inhibe en factores de riesgo orientados al mejoramiento muscular referente a la glucosa y el metabolismo del glucógeno, lo que se resume a tener menor incidencia de diabetes de tipo 2. Igualmente contribuye a disminuir la presión arterial en personas hipertensas. Y reduce los triglicéridos y el colesterol de baja densidad o el llamado colesterol malo.

¿Qué pasa cuando lo saludable pasa a exceso?

Todo en exceso es malo, y pues bien hacer grandes cantidades de ejercicio deja de ser un beneficio para la salud cuando nos excedemos, ya que la reducción de los factores de riesgo y de la mortalidad por este exceso aumenta. Así como puede ocasionar lesiones, aumentando el riesgo de padecer fracturas y fisuras; y aunque parezca falso, el corazón se resiente con la actividad física en exceso, sin olvidar que es un músculo, y teniendo a hacer aparecer dilatación de cavidades, por el rápido y elevado y rápido flujo de sangre, además puede aparecer hipertrofia de la pared (hipertrofia miocárdica), lo que ocurre después de años de entrenamiento en exceso, lo que conlleva a tener más riesgos de padecer arritmias

Debemos saber que debido a la actividad deportiva se producen transformaciones en el funcionamiento del aparato cardiovascular y en el respiratorio, como aumento de la expansión torácica que conlleva a la amplitud respiratoria, en la misma manera al haber este aumento de la frecuencia de la respiración, puede conllevar a ajustes fisiológicos que alcanzan ocurrir en cualquier instante de una actividad intensa, como mareos, respiración rápida e irregular, taquicardia arrítmica, opresión torácica, pulsaciones en el cráneo, fatiga y dolor muscular, sobre todo en los miembros inferiores, sin embargo la señal sobresaliente es la disnea o sensación de falta de aire, o presencia de la frecuencia respiratoria por encima de los valores normales, por los Problemas respiratorios de taquipnea o y la hiperpnea (aumento de la amplitud respiratoria).

La actividad física en la respiración, incrementa en su frecuencia y amplitud

Los principios del incremento de la función respiratoria durante el ejercicio pueden estar referidas también por causa nerviosa, como respuesta a los estímulos de quimiorreceptores y de los mecanorreceptores musculares, e igualmente a una hiperventilación programada en los centros nerviosos que dirigen la respiración. Es por ello que es muy importante saber que, si se realiza una gran cantidad de actividad física de manera diaria, al poco tiempo el corazón se acostumbra a trabajar a mayor intensidad y se va desarrollando su tamaño. Esta condición, se conoce como el síndrome del corazón de atleta, se presenta especialmente en deportistas de alto rendimiento y no significa que haya algún riesgo para la salud, y cuando se deja de entrenar no ocurre nada significativo, solo que el tamaño del corazón y la frecuencia cardíaca regresan a las características de alguien que no practica deporte.

 

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